Ahora es la hora de empezar a pensar en integrar el dron en la aplicación de fitosanitarios, ya que han avanzado y pueden cubrir ampliamente las necesidades de los técnicos aplicadores. Además, el ahorro energético, económico y de tiempo en las aplicaciones no tiene réplica. nos encontramos, sin embargo, que no todo el mundo al mismo ritmo. Los fabricantes han sido los primeros en perfeccionar esta maquinaria innovadora, y algunos países la han adoptado sin muchas trabas y con mucha rapidez, mientras que otros no lo han hecho principalmente por los ritmos burocráticos que pueden llegar a tener, como, por ejemplo, la Comunidad Europea y los estados miembros.

El agricultor o el aplicador de productos fitosanitarios siempre ha tenido que hacer frente a unos costes elevados tanto en productos o en gasóleo como en las pérdidas por deriva (aparte de la poca productividad en algunos casos por el efecto rodera). En este artículo intentaremos dar las claves de bóveda para que se entienda donde nos encontramos y qué puntos son los determinantes para poder integrar la tecnología dron en las aplicaciones de fitosanitarios.
En la evolución tecnológica de los drones se ha visto que, desde la liberación de esta tecnología a los civiles, ha habido una evolución exponencial gracias al desarrollo en paralelo de otras tecnologías que se han sumado, y los fabricantes que han intentado ir un paso por delante en esta carrera.

Era cuestión de tiempo que las aplicaciones de fitosanitarios en sacaran provecho, y así lo empezaron a hacer en primer lugar en Japón y en China, con drones de tipo helicóptero de motor de combustión. La industria del dron con baterías (eléctrico, como el 99% de los drones actuales) subió al tren de las aplicaciones de productos fitosanitarios una vez empezó a tener más autonomía de vuelo, gracias a las mejoras constantes.
Actualmente, la capacidad técnica que tienen los drones para este campo es probada, gracias a los puntos siguientes:

  • Llegan a tener una capacidad de 37 l.
  • Tienen un rendimiento de hasta 15 ha / h por un solo dron.
  • Hacen una aplicación que cubre turbulencias que sustentan el dron al aire.
  • Utilizan GPS RTK con errores submétricos.
  • Pueden trabajar simultáneamente más de un dron a la vez.
  • Posibilitan la aplicación en estados de cultivo que imposibilitan el acceso con tractor.
    Se aplican en zonas de difícil acceso o con una complejidad de maniobrabilidad alta.
    Detectan mediante los radares que llevan y con algoritmos las formas de los árboles, y posibilitan
    la aplicación focalizada árbol a árbol, lo que reduce la pérdida de caldo.
    Ofrecen una aplicación segura y fiable, ya que tienen sensores de 360 ​​° para evitar colisiones con obstáculos.
    Reducen notablemente los litros de producto por hectárea a aplicar, tanto por el uso
    de productos UBV como para posibilitar las aplicaciones localizadas y / o selectivas.
    Optimizan la aplicación y la hacen más eficiente.
    Posibilitan las aplicaciones en vuelos a muy poca altura y manteniéndola sobre el cultivo.
    Tienen modos de vuelo automático y programado con los que el trabajo principal del piloto consiste en
    cambiar las garrafas de caldo y las baterías.
    Disminuyen el impacto ambiental al reducir la cantidad de combustibles fósiles y no pisar el suelo.

El uso de los drones abre la puerta al uso de productos de bajo volumen o de ultra bajo volumen, y así obtener unas aplicaciones más eficientes. Aunque, con los productos actuales y trabajando en parcelas de más de 10 ha, se puede trabajar en enjambre con dos o tres drones simultáneamente (a escala técnica), y mantener, si se quiere, los l / ha de aplicación convencional.

Los tipos de cultivo en el que más pensaríamos en una primera instancia, serían los cultivos extensivos, cuando el estado no permite la entrada de maquinaria agrícola convencional, o el coste de entrada en reduce la productividad final. Pero si tenemos en cuenta la capacidad técnica actual de los drones, podemos utilizarlos para hacer los tratamientos convencionales que se hacen actualmente con tractor. Cuando estudiamos el potencial y las aplicaciones reales que tienen, vemos que pueden hacer aplicaciones árbol a árbol (sea en frutales o en otros cultivos de alto valor añadido, como la viña) gracias a los algoritmos que utilizan los datos del radar, que llevan también como elemento de seguridad. El tipo de aplicación que ofrece el dron ante la maquinaria tradicional es fundamentalmente la aplicación localizada, como pueden ser los fungicidas en cereal, donde se puede actuar de manera rápida y económica. Las aplicaciones sistemáticas, por otra parte, son viables y tienen un costo más bajo que el actual, sobre todo si hablamos de trabajar con un enjambre de dos o tres drones.

El ahorro energético que ofrece el uso de drones en cuanto al gasóleo de los tractores con los equipos de aplicación, ofrece también una reducción de emisiones de CO₂ considerable, ya que utilizan tan sólo un vehículo de tipo furgoneta o pick-up para la aproximación a la parcela y la ausencia de las emisiones, en caso de cargar las baterías con energías renovables. Sin embargo, para un buen rendimiento siempre se utilizan generadores eléctricos de gasolina o gasóleo para la carga de las baterías, con lo cual se obtienen unas emisiones testimoniales en comparación con las del tractor aplicando.

El ahorro de tiempo también es muy importante, ya que el tiempo de aproximación entre parcela y parcela se reduce notablemente en utilizar este tipo de vehículo, y el tiempo de aplicación, cualquiera que sea la superficie de las parcelas · las (no tendremos en cuenta las miniparcel·les), se reduce por los rendimientos actuales de los equipos dron de aplicación, que pueden llegar a hacer 15 ha / h. Si sumamos en enjambre un segundo dron, se puede llegar a las 20 ha / h, en función de la proximidad de las parcelas entre ellas, del producto (UBV, BV o convencional) y los litros por hectárea de caldo que hay aplicar. En este sentido se debería estudiar también cuál es la reducción de caldo y / o principio activo en las aplicaciones, ya que, con las turbulencias, llega a rodear la planta y es probable que tengamos que pensar si podemos trabajar estas reducciones.

Hay que recordar que legalmente estamos en un marco donde las aplicaciones aéreas de productos fitosanitarios están prohibidas por la actual Directiva europea 2009/128 / CE, ya que hasta entonces las aplicaciones aéreas se hacían mediante avionetas o helicópteros, y la deriva que causaban estos vehículos aéreos no ofrecía garantías en la contaminación de márgenes y vegetación perimetral de las parcelas.

Al llegar más tarde, los drones no ganaron una categoría diferente en esta directiva, pero se prevé que el próximo año lo hagan, y tengan una categoría propia, de manera que se liberen o se permita la aplicación aérea. Sin embargo, actualmente se pueden pedir solicitudes de exención por diferentes causas, pero todas justificadas, y según la Comunidad Autónoma estarán articuladas de manera diferente.